E.A.C



¿QUÉ NOS PIDE EL AÑO 2018? DESDE EL TAROT DE MARSELLA





En un día me ocurren 100 cosas. En un año tengo 100 vidas. Cada ciclo anual es una oportunidad para reflexionar sobre lo que ignoramos, para poner en duda lo que damos por sentado, y para cuestionarnos aquello que nos contamos. ¡Deseo que en este 2018 no tengas miedo a las respuestas, y que por el contrario más bien temas no tener preguntas!

En este artículo y en la medida de lo posible, voy a tratar de abrir la mirada colectiva a los desafíos y potenciales que nos presenta el año nuevo, tomando como referencia los tres siguientes puntos:
Sugerencias. ¿Qué nos apoya como colectivo? ¿Qué experiencias anteriores es necesario que revisemos?
Cuestionamientos. ¿Qué nos confronta como colectivo? ¿A qué experiencias meta apuntamos?
Soluciones y frases sanadoras. ¿Qué parte nos toca asumir individualmente y también colectivamente? ¿Cómo avanzamos?
Para ello me apoyaré en los arcanos que componen la fecha 2018, en especial en su suma, y en la combinación de estos: La Papisa (2) + El Loco (0) + El Mago (1) + La Justicia (8) = La Fuerza (11).

Antes de entrar en detalle con la lectura, me gustaría partir desde la siguiente reflexión, y que esta te acompañe a lo largo de toda tu experiencia anual: No se cambia el mundo mirando lo que acontece en él, sino dándole algo que antes no tenía. ¿Y tú, qué le vas a dar de nuevo?



La Papisa. Lo primero que te pide el año 2018, es recuperar el arte de volver a ti mismo/a (respirando lo que es y lo que dejó de ser, haciendo un lugar a lo que hay y a lo que falta, asumiendo lo experimentado y lo imaginado), de forma sintiente, adulta y consciente. Con la claridad resultado del recogimiento, logras decirte: "Si. Esto forma parte de mí". Y desde aquí sentirás como tu fuerza interior crece. Con la lucidez resultado de detenerte, puedes lograr decirle al otro: "No. Esto forma parte de ti". Y desde aquí sentirás como tu energía vital asciende. Solo así es posible salirte de la posición victimaria, infantil, agresora o salvadora, que es cuando te cuentas, a toda prisa y sin medición: "No. Esto nada tiene que ver conmigo. Si. Esto tiene que ver todo conmigo". Y desde aquí sentirás como tu espacio interno se reduce. La liberación viene de abrir la mirada a quién o de qué estás cuidando (cargando asuntos ajenos) energéticamente e inconscientemente y renunciar a hacerlo, aunque te sientas "menos bueno, menos inocente". Este es uno de los primeros ejercicios espirituales, desobedecer a tu "buena conciencia" que dice: "Si les fallo, perderé su amor" y sostener a tu "mala conciencia" que dice: "Si me fallo, no podré amar". Fíjate si tienes tendencia a enfocarte en los "problemas" de tus padres, de tus hijos, de tus hermanos, de tu pareja, de tus amigos, de la sociedad, a veces de los muertos, incluso de los desconocidos, o tal vez por los del vecino, y reflexiona si en realidad estás evadiéndote, anestesiándote y congelándote, para así no ocuparte de tu propio destino, de tu alma, de tu dolor, de tu guión, y por supuesto de agarrar tu don y darlo, que es tu verdadera y única misión. Observa si encuentras justificaciones de todo tipo para hablar de los demás, si te explayas en argumentar lo que hacen "bien" o lo que hacen "mal", o bien si crees conocer o das por sentado que "intereses" o "sombras" mueven al otro, y en definitiva, si te entretienes interpretando lo de "ahí fuera" para no asumir lo de "ahí dentro", dando la espalda a lo que te a ti toca, a lo que a ti te duele, a lo que a ti te ciega. Sin acogerte cuando te has caído, sin recibirte cuando te sientes vacío, sin abrazarte cuando te echas de menos, no puedes estar disponible para nadie, y desde aquí no acompañas a los demás libremente, sino que das pidiendo: pidiendo que te vean, que te aprueben y que te amen. Así que por no atenderte, luego derrochas tu energía en opinar de los demás. Así que por si recibirte, luego inviertes tu energía en dar algo a los demás. Recuerda: Por más heridas, tragedias o dramas que existan en la vida de una persona, tu tarea es confiar (dejar) su destino en manos (a cargo) de su parte saludable, esa parte que también está en ti y en todos, esa parte que está virgen, intacta y no condicionada por nada ni por nadie: El espíritu que hay en la carne. Y tal vez pienses que te estás insensibilizando, sin embargo, lo que estás haciendo es respetar profundamente y sin "peajes" la existencia del otro. El amor sabio no dice: "Soy un santo. Te ayudo a llevar tu carga, me lo pidas o no". Porque sabe que la carga que se coge y es ajena es la que nos pesa y que la carga que se asume y es propia es la que nos enseña. El amor sabio dice: "Yo soy como tú. Me atiendo y luego te atiendo y así cada uno lleva lo suyo". Porque sabe que la carga que se lleva y es propia da sabiduría y la carga que es ajena y se roba quita fuerza.



El Loco. La segunda tarea que te trae el año 2018 es plantearte honestamente si te sigues conscientemente a ti mismo, y a algo más grande, como a tu alma y su servicio (visitándote la paz) o el espíritu y su llamado (visitándote la plenitud), o bien si sigues ciegamente o radicalmente un concepto, una idea, una creencia familiar, un mandato social, una abuela, una expectativa, una teoría, una escuela, una religión, un grupo político, un gurú, un país, una bandera, una gastronomía, un dolor ancestral, un lenguaje, un programa de televisión, etc. (visitándote la angustia). Pregúntate: ¿Soy lo que sigo o sigo lo que soy? Aquí la propuesta es vivirlo todo sin posicionarte y abrazarlo todo sin apegarte. Cuando te liberas de la necesidad de seguir a terceros, por fin cesa la huida de ti mismo. Estás de lleno en la vida, cuando no te clasificas ni tampoco catalogas a los demás, cuando no tomas partido de un pensamiento para contradecir el pensamiento del otro, cuando no te aferras a un sentimiento para condenar el sentimiento del otro, cuando deseas hacer una cosa y la haces sin rechazar lo que el otro desea y hace, cuando no te impones un territorio en el que moverte y por eso también aceptas que el otro apunte a cualquier dirección, aunque no coincida con la tuya. Si eres capaz de mirar a quién quedó atrás de ti y también a quién queda delante de ti y decirle: "Gracias por existir. Tu camino es solo tuyo, y mi camino es solo mío. Si lo compartimos que alegría y si no, te bendigo". Podrás desde aquí, no pelearte por tener más o menos oportunidades, porque sabrás que vives lo que te corresponde, no tendrás miedo a que te quiten o te roben algo, porque sabrás que tienes lo que te corresponde, no te angustiarás por ganar o por perder, porque sabrás que obtienes lo que te corresponde. Podrás desde aquí, comprender más profundamente, que cada quién está siguiendo más o menos consciente, un destino que es el perfecto para él, independientemente de lo que tu consideres que es "mejor" o "peor", ya que a su vez, tú también estás siguiendo a tu propio destino, que es el perfecto para ti. Por eso, en el momento que le dices al otro: "Mi camino es mejor que el tuyo". O te dices a ti mismo: "Tu camino es mejor que el mío". Te estás engañando, te estás neurotizando y te estás olvidando de un principio universal básico: Todos somos movidos por igual y todos somos llamados por igual, por algo más grande y para eso que es más grande (llámalo Dios, Buda, Cristo, Alá, espíritu), no hay santos ni tampoco hay diablos.



El Mago. El año 2018 también te propone jugar, probar, explorar, "errar" y volver a empezar. La aventura está en hacer algo nuevo sin pensar en el resultado, observando por ti mismo como substituirás el "no creo" por el "yo puedo", después de materializar lo que antes de la acción estabas imaginando. Te dices: "Mi destino es un ensayo. Más importante que acertar o errar, es probar". No hay margen de error cuando primero te has detenido (aunque para la sociedad seas "improductivo"), cuando segundo te has escuchado (aunque para la sociedad seas "peligroso"), y cuando por último te sigues a ti mismo (aunque para la sociedad seas un "loco"). El único error es cuando haces sin sentido (imitando el modo operan-di de la mayoría), cuando alquilas pensamientos imperantes (imitando estructuras mentales injertadas) y cuando sigues destinos ajenos (imitando sentires adoptados). El cerebro es como una GOMA (MAGO). Puedes escribir, reescribir y siempre tendrás la opción de volver a borrar, por eso no guardes memorias limitantes en tu esfera mental, no compres toda la información que te llega desde el exterior, antes de dar algo por sentado, pon en duda lo que te cuentan, pon en duda incluso lo que te cuentas. Si estás mucho tiempo en el adulto pero ignoras a tu niño interior, llenándote de preocupaciones, obligaciones y planes, tal vez tengas que darte un respiro y recordarte: "Si me tomo tan en serio la vida, me olvidaré de vivirla". Si estás mucho tiempo en el niño interior pero ignoras a tu yo adulto, llenándote de fantasías, divagaciones y excusas, tal vez tengas que darte un empujón y recordarte: "Si me tomo tan pasivamente la vida, me olvidaré de realizarme".



La Justicia. El 2018 también te invita a pactar un nuevo acuerdo contigo mismo y con el colectivo: Un regreso a la amabilidad. El primer paso es asumir que formas parte de la agresividad que hay en el planeta. Sin embargo, graduando tu mirada y con cierta distancia, puedes darte cuenta, que esta agresividad es una llamada de auxilio, un pedido colectivo igual de antiguo que el mundo, que nos incumbe a todas y a todos, que es sentirnos vistos por lo que somos, sentir que existimos a los ojos de los demás, y también a los propios, independientemente del origen, etnia o el tipo de vida que estemos llevando. Cuando eres capaz de mirar hacia el otro, y decirle: "Te veo y te siento. Lo que tomo de ti es perfecto para mí y lo que te doy de mí es perfecto para ti". Desde aquí se restaura el equilibrio en las relaciones, y de repente, quién ha agredido se siente igual que el agredido, y el agredido se siente igual a su agresor, y quién ha salvado se siente igual que el rescatado, y el auxiliado se siente igual a su ayudador. Por fin, no hay grandes y pequeños, no hay justos e injustos, no hay venganzas ni deudas. Recuerda: Tienes una cita con tu propia alma y con el alma colectiva, tu servicio es mirar con amabilidad a los ojos del miedo.



La Fuerza. La energía que impregna el año 2018 es un grito a la espontaneidad, a las vísceras, y en especial a la toma de poder individual, que asume: "Si me enfado, es por mí y no por ti. Si te amo, es por mí y no por ti". En la medida que eres reactivo al entorno y que respondes en base a lo que el otro dice, siente o hace, pierdes arraigo, pierdes centramiento, pierdes tu única libertad: Elegir como quieres vivir lo que viene a ti. No puedes evitar vivir lo que viene, es delirante, tampoco puedes programar lo que vives, es arrogante. Pero si puedes acoger lo que llega con asentimiento, es humilde y también puedes colaborar con lo que se marcha, es respetuoso. Te dices: "Mí colaboración con la realidad tal y como se da es mi primera y última finalidad". No trates de rezar para evitar lo que más temes o bien para atraer lo que más deseas, aprende a orar para entregarte y afrontar con menos lucha y con más amor, tu realidad y la del otro, tu día a día y el del otro, tus horas y las del otro, tus minutos y los del otro.



por Ismael Sánchez

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Respuestas a esta discusión

Muy interesante. Gracias por compartirlo

Muchas gracias♥

No sabes lo importante que fue para mí leer tu post, muchas gracias por el tema tan interesante. :)

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